Ir al contenido principal

Oracion

Señor, he pecado mucho
he perdido el camino infinidad de veces
he olvidado mi fé
he ofendido a mis seres amados

Señor, he vivido
he vivido tan intensamente
que no puedo arrepentirme, mas que
de no haberte servido mejor

Señor, he amado
he amado consecuentemente a lo
que mi alma y mi corazón han dictado

Señor, te agradezco por cada uno de mis seres amados
por todo lo que me has cuidado
de todo lo que me has sanado

Señor, te agradezco que estes a mi lado.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

postal de amanecer

Mágica adrenalina alrededor, cayendo del vuelo sentís con más intensidad, respiras, te materializas ante el celeste y cielo!. Calidez envolvente que en postales de amanecer se vuelven besos, los pacientes pasos compartidos; de tu mano amanece el otoño. Ingenuidad,  iridiscente conexión natural. Perdí una perla en la inmensidad, amparaste mi alma en tu abrazo; namasté!

Problemáticas Nube

El instante en que con una  actitud comprendemos que todo lo que creíamos era falso. Ese momento donde todas las piezas de un rompecabezas quedan unidas y muestran la verdadera imagen, es el quiebre. Aceptamos la realidad o continuamos con nuestra visión de amor? Los hijos los seres tan amados como para comprender y perdonar, todo? Existe un limite. Cual seria? Aquello contemplado por la ley; conozco madres que perdonan hasta lo mas aberrante, que sostienen una inocencia aun cuando la condena es irrefutable. Son nuestros hijos productos de nuestros errores y aciertos. Hasta que punto es tan solo culpa de los padres, hasta la mayoría de edad? Hasta que comienzan a votar? Actualmente una persona de 17 años es capaz de comprender la dimensión de sus actos? Me es muy difícil creer que no! Y en ese caso me pregunto, que fue lo tan importante que no logre enseñarle a mi hija como para que comprenda que sin estudio va camino a una vida de mediocridad. Puedo escuchar las voces de a...

Hoy Mariposa

Luego de vivir el día a día del ciclo de una mariposa en el 2014 termine adoptando a la bella monarca que creció en mi jardín como mi imagen representativa. La evolución constante, el adaptarse y reinventarse para finalmente volar y partir.